Nietzsche decía que “quien tiene un porqué para vivir siempre acaba encontrando el como”. Allí radica la clave: el sentido de la vida y el sentido del trabajo, en definitiva, el sentido de cualquier cosa.

Un líder es un seductor, alguien que es capaz de dotar de gran contenido emocional a lo que hace; alguien capaz de dar un gran sentido al trabajo de las personas; alguien que pone el énfasis en el “porqué” mucho más que en el “qué” o el “cómo”. Tal como lo dice Simon Sinek en su libro “Empieza por el porqué”:

“Todas las organizaciones funcionan en tres niveles: lo que hacen (sus productos o servicios), cómo lo hacen (sus planes y medios) y por qué lo hacen (las causas, la razón de ser). El problema es que la mayoría de los clientes, empleados, o la sociedad en general no saben por qué una organización existe y, sin embargo, es el origen de todo; lo que te lleva a ponerte en movimiento”.

Hoy hablamos: por qué la gente no compra lo que uno hace, compra el por qué lo hace”.

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